Composición V
No parece ser otoño, pero siempre caen las hojas de los árboles.
Las hojas caen en multitudes pero siempre hay una que parece llamarme la atención.
Tal como las peculiaridades de la vida, el viento la recoge,
Este la sube y la baja, acariciada por la brisa.
Solo la brisa parece saber dónde la lleva.
Intento adivinar pero cada vez que creo entender, esta parece cambiar su rumbo.
Y cada vez que parece caer más rápido, misteriosamente cae más lento.
Hay momentos que parece tocar el suelo, pero el viento engaña la vista.
La levanta más allá,
Le da una segunda oportunidad, una segunda caída,
Una segunda vida.
Casualidades…
Como parecemos ser hojas que caen de los árboles.
Intentamos caer más lento pero siempre el viento nos gana,
Nos hace girar y nos confunde.
Como es que no podemos orientarnos y controlar la caída.
Caemos rápido y sentimos que el tiempo vuela.
Si supiéramos lo que piensa el viento tal vez podríamos disfrutar la caída.
Pero como las casualidades de la vida, el viento tiene su propia voluntad,
¡Cómo no queremos caer! Dejar atrás aquel lugar… cómodo en árbol.
Pero siempre es imposible saber que va pasar con las hojas,
Unas tocan el suelo, pero no quedan ahí, el viento las recoge.
Otras caen tan lento que desean caer más rápido, las domina el tedio de su vida.
Otras parecen llorar, cargadas de agua caen muy rápido y nunca disfrutan la caída.
Y otras nunca empiezan a caer, el viaje terminando antes que comiese.
Y hay otras que simplemente no puedo seguir con la vista, se pierden entre la multitud.
¿Cómo elegir entre tantas? Cuando cada una tiene su propia historia.
Pregunto, ¿Cómo hemos de caer?
Sorprendente es cuanto se puede ver,
Todo por la ventana, de un escritorio, en una hoja, y su caída.